<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"><channel><title>análisis | Carlos Cámara Menoyo</title><link>https://carloscamara.es/tag/analisis/</link><atom:link href="https://carloscamara.es/tag/analisis/index.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><description>análisis</description><generator>Wowchemy (https://wowchemy.com)</generator><language>es-es</language><lastBuildDate>Wed, 16 Mar 2011 00:16:41 +0100</lastBuildDate><image><url>https://carloscamara.es/images/icon_hu051840e80771456d8eedc5e7b188e0d9_131468_512x512_fill_lanczos_center_2.png</url><title>análisis</title><link>https://carloscamara.es/tag/analisis/</link></image><item><title>Del CAD al BIM (III): comparativa</title><link>https://carloscamara.es/blog/2011/03/16/del-cad-al-bim-iii-comparativa/</link><pubDate>Wed, 16 Mar 2011 00:16:41 +0100</pubDate><guid>https://carloscamara.es/blog/2011/03/16/del-cad-al-bim-iii-comparativa/</guid><description>&lt;p>Continuando con la serie de artículos &lt;em>del CAD al BIM&lt;/em>, cuelgo la siguiente presentación que realicé para la clase de Herramientas Digitales como introducción a lo que es el BIM.&lt;/p>
&lt;p>Quienes hayan leído los artículos anteriores verán conceptos repetidos, sin embargo esta presentación hace énfasis en la comparativa de ambos conceptos y, sobretodo, en el flujo de trabajo.&lt;/p>
&lt;iframe id="iframe_container" webkitallowfullscreen="" mozallowfullscreen="" allowfullscreen="" src="https://prezi.com/embed/qqt27qgvtssc/?bgcolor=ffffff&amp;amp;lock_to_path=0&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;autohide_ctrls=0&amp;amp;landing_data=bHVZZmNaNDBIWnNjdEVENDRhZDFNZGNIUE43MHdLNWpsdFJLb2ZHanI0dC9CZGxSZnZOSFhMQ2VkcEFsZ3lFeE9RPT0&amp;amp;landing_sign=5UbqsHtkqvdXbomQzyH2yp-JpoI_7JzZEwoHWkbuTq0" width="550" height="400" frameborder="0">&lt;/iframe></description></item><item><title>Del CAD al BIM (II): problemática I</title><link>https://carloscamara.es/blog/2009/02/02/del-cad-al-bim-ii-problematica-i/</link><pubDate>Mon, 02 Feb 2009 00:16:41 +0100</pubDate><guid>https://carloscamara.es/blog/2009/02/02/del-cad-al-bim-ii-problematica-i/</guid><description>&lt;p>&lt;strong>&lt;em>Y con unas ventajas tan evidentes... ¿por qué no se implanta masivamente?&lt;/em>&lt;/strong>&lt;/p>
&lt;p>En el post "&lt;a href="http://carloscamara.es/blog/2009/01/07/del-cad-al-bim/" title="Del CAD al BIM">Del CAD al BIM&lt;/a>" hablaba de las ventajas que supone el uso del BIM frente al CAD, que son numerosas e indiscutibles,&amp;nbsp; sin embargo hay un hecho claro que no se puede obviar y es que, en España, existe un uso masivo y casi monopolista de un único programa de CAD&amp;nbsp; que hace que el uso de los programas BIM sea poco menos que ciencia ficción para la gran mayoría de arquitectos hoy por hoy.&amp;nbsp; ¿A qué se debe todo esto?&amp;nbsp; ¿Por qué no se implanta si tiene unas ventajas tan evidentes?&amp;nbsp; Aunque la pregunta es clara y concisa puede que no haya una única respuesta, sino varias.&lt;!--break--> Una respuesta rápida sería decir que ocurre &lt;strong>por desconocimiento&lt;/strong>: aunque parezca mentira,&amp;nbsp; a pesar de que&amp;nbsp; el concepto del BIM no es para nada nuevo, es todavía algo muy difuso y no existen muchas personas que entiendan sus particularidades y, por tanto, sus ventajas. Si no se conoce la existencia de algo, difícilmente se podrá optar a ello.&lt;/p>&lt;p>Otra respuesta puede ser que &lt;strong>las personas que se encargan de comprar las herramientas informáticas no suelen ser las mismas que se pasan la mayor parte del tiempo usándolas&lt;/strong> y por tanto desconocen la problemática del método de trabajo utilizado y tampoco conocen las soluciones reales que ofrece el mercado. Sus preocupaciones y necesidades son otras muy alejadas.&lt;/p>&lt;p>El &lt;strong>precio&lt;/strong> podría llegar a ser otro impedimento pues podría parecer más elevado que el de los programas de CAD, a pesar de que se trata de conceptos distintos y por tanto difícilmente comparables. En el precio de un programa BIM no solo se está pagando por un programa de dibujo, sino que podríamos llegar a incluir licencias de otros programas como los de mediciones, modelado 3D, renderizado... y sobretodo hay que tener en cuenta la mejora de nuestra productividad y el ahorro en tiempo (y dinero) que eso supone. Si consideramos las horas que nos ahorramos en generar planos, en recuperar versiones antiguas, en coordinar trabajos en grupo,&amp;nbsp; revisión de planos buscando errores, en impresiones... seguro que no parecen tan caros (comparativamente hablando).&lt;/p>&lt;p>Dado que no son pocas las empresas que no entienden la necesidad de adquirir licencias de las herramientas informáticas que utilizan en su día a día existe otro factor ligado con el precio, y es la facilidad (o no) de encontrar &lt;strong>versiones&lt;em> "pirata"&lt;/em>&lt;/strong>. Si lo que únicamente se tiene en cuenta es no pagar ni un euro por los programas aún a pesar de incurrir en prácticas ilegales está claro cual será la elección: el programa cuya copia pirata sea más fácil de encontrar. Los programas de BIM tienen en la piratería un fuerte competidor ya que se da el caso de que sus copias ilegales no son fáciles de encontrar, por paradójico que parezca.&lt;/p>&lt;p>Otro asunto que no puede obviarse es que los programas BIM están enfocados a hacer edificios. Como muchos sabemos, en el proceso desde que se diseña un edificio hasta que se construye y se vende son muchos los profesionales implicados; los arquitectos somos un pequeño grupo dentro de un sector que compartimos con ingenieros, arquitectos técnicos, delineantes, promotores, constructores... Dado que cada uno de estos agentes tiene unas necesidades muy distintas, el programa que puede convenirle a uno no tiene por qué ser el mejor para otro, y sin embargo se tiene que poder &lt;strong>compartir y transmitir la información&lt;/strong> de unos a otros de forma sencilla para que todos puedan aprovecharla. Hasta ahora se ha optado por usar un programa que no le va mejor a nadie pero que todos entienden, pero existen alternativas a eso que pasan por los formatos de intercambio de datos.&lt;/p>&lt;p>Sin embargo, a pesar de que estas posibles respuestas no son para nada desdeñables esconden una respuesta de nivel superior que no es otra cosa que algo que&amp;nbsp; &lt;a href="http://carloscamara.es/blog/2006/12/20/por-una-cultura-de-software-responsable-i/">ya he denunciado en alguna ocasión&lt;/a>: &lt;strong>la falta de crítica/criterio &lt;/strong>en general y con el software en particular. Son pocas las personas que realmente se plantean si las herramientas informáticas que utilizan son las más adecuadas para ellos y simplemente se dejan arrastrar por la tónica general. Si realmente nos planteásemos cuales son nuestras necesidades reales, qué necesitamos, cuanto nos cuesta darles solución y pensásemos&amp;nbsp; si podríamos hacerlo mejor, en menos tiempo o con menos recursos la respuesta sería otra. Seguro.&lt;/p>&lt;p>Curiosamente, de todo esto no he oído hablar a ningún arquitecto detractor del BIM. De lo que sí hablan los arquitectos que no están a favor del uso del BIM es de su falta de flexibilidad, de que cohartan la capacidad creativa, condicionan los resultados... y de eso hablaré en el próximo artículo.&lt;/p></description></item><item><title>Nombrar archivos (o como mantener el orden en los proyectos)</title><link>https://carloscamara.es/blog/2007/01/16/nombrar-archivos-o-como-mantener-el-orden-en-los-proyectos/</link><pubDate>Tue, 16 Jan 2007 00:16:41 +0100</pubDate><guid>https://carloscamara.es/blog/2007/01/16/nombrar-archivos-o-como-mantener-el-orden-en-los-proyectos/</guid><description>&lt;p>Los proyectos de arquitectura suelen desarrollarse en periodos largos de tiempo y generan un gran número de archivos y directorios. Si no hemos sido rigurosos y ordenados, la tarea aparentemente trivial de recuperar un plano concreto desarrollado hace unos meses o unos años (una situación bastante cotidiana en la profesión) puede convertirse en una auténtica odisea que puede desembocar en graves errores.&lt;/p>
&lt;p>Mantener un orden de archivos y seguir un patrón al darles nombre que nos permita saber en todo momento y de manera rápida qué es lo que contienen cobran una importancia vial.&lt;/p>
&lt;p>Este artículo se centrará en dar unos criterios para crear un código propio para nombrar los archivos de manera eficiente que nos permita saber el tipo de información que contiene, su versión, el proyecto al que pertenecen&amp;hellip;&lt;/p>
&lt;h2>Índice&lt;/h2>
&lt;nav id="TableOfContents">
&lt;ul>
&lt;li>&lt;a href="#versiones-anteriores">Versiones anteriores&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>&lt;a href="#nombre-del-proyecto">Nombre del proyecto&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>&lt;a href="#información-del-contenido">Información del contenido&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>&lt;a href="#otros-datos">Otros datos&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>&lt;a href="#consideraciones-generales">Consideraciones generales&lt;/a>&lt;/li>
&lt;/ul>
&lt;/nav>
&lt;h2 id="versiones-anteriores">Versiones anteriores&lt;/h2>
&lt;p>Soy partidario de no eliminar archivos antiguos, ya que el proceso proyectual a veces nos obliga a volver a soluciones que anteriormente habíamos desechado pero que por algún motivo vuelven a tener validez, eso origina un gran número de archivos y ponerles un nombre adecuado para identificar cual es la versión válida con la que deberemos trabajar puede ser complicado. Un sistema sencillo para identificarlos es añadir un número al archivo que nos permita identificar su número de versión. Sin embargo antes de aplicar este método tan sencillo en apariencia cabría hacer algunas consideraciones: &lt;em>¿lo añadimos como prefijo o como sufijo? ¿la última versión será siempre la de número más alto? ¿cuantas versiones podemos tener de un mismo archivo?&lt;/em>&lt;/p>
&lt;p>Por defecto, los sistemas operativos suelen ordenar sus archivos alfabéticamente, lo que puede hacer desaconsejable añadir un prefijo que determine el número de versión al nombre de archivo: si tenemos tres archivos (A, B y C) y cada uno tiene un par de versiones (1-A, 2-A, 1-B, 2-B, 1-C, 2-C) al ordenarse alfabéticamente el orden sería este: 1-A, 1-B, 1-C, 2-A, 2-B, 2-C&amp;hellip; y así sucesivamente. Los archivos se mezclarían y estarían ordenados por el número de versión.&lt;/p>
&lt;p>La tendencia habitual es la de ir añadiendo números a la última versión y cuanto más elevados sean será sinónimo de tener una versión más actual. Esto conlleva un problema cuando se trabaja con archivos vinculados o referenciados: al añadir un sufijo, el nombre del archivo cambia, y por lo tanto el vínculo se pierde o no se actualiza. Cambiar el vínculo no suele suponer mucho engorro pero es algo que no se debería hacer más que una sola vez (esa es la filosofía de los archivos vinculados al fin y al cabo). Una buena opción para evitar ese problema es que la última versión sea siempre la única que no tiene sufijo, y las copias serán las que se numeren. Cuanto mayor sea el número, quiere decir que la copia es más actual.&lt;/p>
&lt;p>Otro sistema podría ser añadir una fecha al archivo, si bien esta información es redundante por estar en las propiedades de cada archivo, es mucho más fácil y rápida de leer. Pueden aplicarse las mismas reflexiones hechas anteriormente.&lt;/p>
&lt;h2 id="nombre-del-proyecto">Nombre del proyecto&lt;/h2>
&lt;p>Una opción interesante que puede facilitarnos el nombre de archivo es la de informar acerca del proyecto al que pertenecen. Esta información puede parecer algo redundante, pues los archivos suelen estar emplazados en un directorio que contiene esa misma información, sin embargo la experiencia dice que a veces los archivos no están en el sitio donde deberían estar (máxime si intercambiamos varios emails con nuestros colaboradores). Si a los proyectos les añadimos un código y a cada archivo le dotamos de ese código, será evidente si un archivo está fuera de su localización y será muy fácil moverlo al lugar correcto.&lt;/p>
&lt;h2 id="información-del-contenido">Información del contenido&lt;/h2>
&lt;p>Este es quizá el aspecto más evidente del nombre de un archivo, pero no por ello menos importante: el archivo debe informarnos de qué tipo de información contiene sin que sea necesario abrirlo para ver si se trata de una memoria, un presupuesto, un plano de instalaciones o un render. Una breve descripción bastará para satisfacer este propósito, sin embargo hay que tener en cuenta que aunque los sistemas operativos actuales permiten escribir nombres de muchos caracteres no hay que abusar de ello. No hay que olvidar que lo que estamos intentando es leer en el menor tiempo posible la mayor cantidad de información posible. Además, se da el caso de que algunos programas no admiten nombres más largos de 21 caracteres + la extensión: si usamos nombres cortos nos ahorraremos problemas de incompatibilidades.
Otro método puede ser establecer un código de letras; puede que al principio sea engorroso y su lectura no sea tan inmediata, pero con el tiempo este sistema puede ser tremendamente eficaz a la vez que rápido.&lt;/p>
&lt;h2 id="otros-datos">Otros datos&lt;/h2>
&lt;p>Algunas personas opinarán que además de todo lo expuesto anteriormente, el nombre de un archivo también debería dar información sobre si se trata de un archivo de arquitectura, ingeniería, urbanización&amp;hellip; o de la fase de proyecto en la que se encuentran (estudios previos, proyecto básico, proyecto ejecutivo&amp;hellip;), por dar algunos ejemplos.&lt;/p>
&lt;h2 id="consideraciones-generales">Consideraciones generales&lt;/h2>
&lt;p>Llegados a este punto, un error habitual suele ser el de idear un código que trate de dar solución a todos los temas que aquí se han planteado e incluso otros nuevos, lo cual suele ser contraproducente pues resultan en nombres de archivo muy complicados, largos y difíciles de leer. El método utilizado lejos de ser un sistema rígido e inmutable debe de ser lo suficientemente flexible como para permitir mejoras en el tiempo, y para ello será imprescindible hacer un análisis exhaustivo de la realidad de cada uno que permita diseñar un sistema que satisfaga nuestras necesidades tanto presentes como las que preveamos que pueden ocurrir en un futuro no lejano y deseado.&lt;/p>
&lt;p>Nombrar los archivos es algo muy personal y no existen fórmulas magistrales: el sistema que nos funciona de maravilla puede no servirle para nada a otro despacho de arquitectura. La experiencia, propia o ajena (este artículo es un ejemplo de ello), será de gran ayuda en estos casos.&lt;/p>
&lt;p>&lt;strong>Autor:&lt;/strong> &lt;a title="Ver página personal" href="http://carloscamara.es/perfil.html" target="_blank">Carlos Cámara Menoyo&lt;/a>&lt;strong>
Fecha: &lt;/strong>14/01/2007
&lt;strong>Permalink:&lt;/strong> &lt;a title="permalink" href="http://carloscamara.es/blog/2007/01/16/nombrar-archivos-o-como-mantener-el-orden-en-los-proyectos/" target="_blank">ver enlace original&lt;/a>
&lt;strong>Contexto:&lt;/strong> A raiz de una consulta en el foro de &lt;a title="Plusarquitectura" href="http://www.plusarquitectura.info" target="_blank">+arquitectura&lt;/a> decidí poner por escrito las reflexiones a las que había llegado respecto este tema durante mi experiencia laboral.&lt;/p></description></item></channel></rss>