<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"><channel><title>Pensamiento y crítica | Carlos Cámara Menoyo</title><link>https://carloscamara.es/category/pensamiento-y-critica/</link><atom:link href="https://carloscamara.es/category/pensamiento-y-critica/index.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><description>Pensamiento y crítica</description><generator>Wowchemy (https://wowchemy.com)</generator><language>es-es</language><lastBuildDate>Wed, 30 May 2018 21:21:22 +0200</lastBuildDate><image><url>https://carloscamara.es/images/icon_hu051840e80771456d8eedc5e7b188e0d9_131468_512x512_fill_lanczos_center_2.png</url><title>Pensamiento y crítica</title><link>https://carloscamara.es/category/pensamiento-y-critica/</link></image><item><title>Reflexiones sobre la necesidad de regular (o no) la obligatoriedad de usar BIM en obra pública.</title><link>https://carloscamara.es/blog/2018/05/30/reflexiones-sobre-la-necesidad-de-regular-o-no-la-obligatoriedad-de-usar-bim-en-obra-publica./</link><pubDate>Wed, 30 May 2018 21:21:22 +0200</pubDate><guid>https://carloscamara.es/blog/2018/05/30/reflexiones-sobre-la-necesidad-de-regular-o-no-la-obligatoriedad-de-usar-bim-en-obra-publica./</guid><description>&lt;p>Hace años, en 2009, &lt;a href="https://carloscamara.es/blog/2009/01/08/del-cad-al-bim/">me preguntaba&lt;/a> acerca de por qué el BIM, siendo que tenía una serie de ventajas innegables frente a trabajar con programas de CAD, apenas se utilizaba en España salvo en honrosas excepciones y contrariamente a lo que ocurría en otros países. Hoy, sin que tenga claro los motivos que han llevado a ello, la situación se ha invertido considerablemente y ya casi nadie se cuestiona su utilización, si bien no tengo claro que sea lo más utilizado, por lo menos aquí.&lt;/p>
&lt;p>Seguramente tenga bastante que ver con este cambio de tendencia aspectos como el que leía recientemente (aunque probablemente no sea el único): la &lt;strong>&lt;a href="https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2017-12902&amp;amp;p=20171229&amp;amp;tn=1" target="_blank" rel="noopener">Ley 9/2017&lt;/a> determina la obligatoriedad de utilizar BIM en obra pública española a partir de 2018&lt;/strong>. Dicha ley especifica que:&lt;/p>
&lt;blockquote>
&lt;p>“Para contratos públicos de obras, de concesión de obras, de servicios y concursos de proyectos, y en contratos mixtos que combinen elementos de los mismos, los órganos de contratación podrán exigir el uso de herramientas electrónicas específicas, tales como herramientas de modelado digital de la información de la construcción (BIM) o herramientas similares.[…]”.&lt;/p>
&lt;/blockquote>
&lt;p>A priori, a un defensor del BIM como yo&lt;sup id="fnref:1">&lt;a href="#fn:1" class="footnote-ref" role="doc-noteref">1&lt;/a>&lt;/sup> debería parecerle una buena noticia, tal y como se ha difundido mayoritariamente, pero lo cierto es que me despierta muchas preguntas y no pocas reticencias.&lt;/p>
&lt;p>La primera viene porque en ningún momento me queda claro a qué se refiere cuando habla de BIM o en qué debería traducirse finalmente: ¿se refiere a cualquiera de los softwares disponibles? ¿a uno en concreto? ¿o acaso se refiere a un formato de archivo? Me gustaría creer que, si efectivamente hablan de BIM como concepto, esto debería traducirse en aceptar cualquier tipo de archivo generado por alguno de los múltiples softwares de BIM existentes o, en su defecto, a uno de intercambio abierto, como IFC&lt;sup id="fnref:2">&lt;a href="#fn:2" class="footnote-ref" role="doc-noteref">2&lt;/a>&lt;/sup>.&lt;/p>
&lt;p>Esto, que parece trivial, no lo es en absoluto, porque &lt;strong>si se obliga a utilizar una forma de trabajo que solo es posible desarrollar con un software concreto o bien se fuerza a un formato que no sea abierto y estandar, se está obligando, &lt;em>de facto&lt;/em>, a utilizar un software específico, con las consecuencias tener que comprar (o incurrir en prácticas ilegales) y formarse para utilizarlo&lt;/strong>. Condicionar la herramienta a utilizar no me parece una buena opción. Tampoco me lo parecía antes, cuando algunas administraciones solicitaban utilizar unas capas concretas, una forma de presentar específica… que delataban haber sido hechas con AutoCAD en mente, como si no hubiese otra solución posible y causando dificultades innecesarias a quienes usaban otros programas como Microstation, Archicad, Allplan… Entiendo que la administración debe asegurarse de poder abrir la documentación que recibe, pero de igual modo que no parece razonable esperar que tenga que pagar por todas las licencias de todos los programas posibles, tampoco lo es menos esperar a que una persona física tenga que hacer lo que la administración no ha querido. Es por ello que abogo porque las Administraciones deberían solicitar &lt;strong>formatos estándares abiertos&lt;/strong>, como el &lt;strong>PDF&lt;/strong> (ideal para estos casos, dado que no requiere de software específico, no admite modificaciones y permite visualizar con pequeñas interacciones) o, en el caso del BIM, el formato &lt;strong>IFC&lt;/strong>.&lt;/p>
&lt;p>Precisamente esto lleva al siguiente punto: No termino de entender por qué debe entregarse un proyecto arquitectónico en formato editable. &lt;strong>Los proyectos son documentos legales en los que la persona firmante adquiere unas responsabilidades por ello, y por tanto, facilitar un archivo editable firmado es lo mismo que firmar un contrato en blanco.&lt;/strong> Pero aún hay otro motivo: entiendo que si se piden formatos editables es porque alguien, distinto al proyectista, quiere editarlo. Esto, que parece una perogrullada, tiene implicaciones profundas que tienen que ver con de quién es la &lt;strong>autoría de los proyectos&lt;/strong> y quién tiene derecho a modificarlos, o con si los honorarios percibidos contemplan esas modificaciones o no y si estos son acordes con el trabajo realizado y las responsabilidades adquiridas, entre otros.&lt;/p>
&lt;p>Pero ese debate lo dejaremos para otra ocasión o para los comentarios.&lt;/p>
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Este post fue escrito originalmente para el &lt;a href="http://blogfundacion.arquia.es/2018/04/reflexiones-sobre-la-necesidad-de-regular-o-no-la-obligatoriedad-de-usar-bim-en-obra-publica/">Blog de la Fundación Caja de Arquitectos&lt;/a>
&lt;/div>
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&lt;section class="footnotes" role="doc-endnotes">
&lt;hr>
&lt;ol>
&lt;li id="fn:1" role="doc-endnote">
&lt;p>Ya en este artículo de 2009 abogaba por las ventajas de utilizar BIM frente a CAD (ahora matizo: por lo menos para proyectos de edificación, sobre todo si es obra nueva): &lt;a href="http://www.carloscamara.es/blog/2009/01/08/del-cad-al-bim/">http://www.carloscamara.es/blog/2009/01/08/del-cad-al-bim/&lt;/a> &lt;a href="#fnref:1" class="footnote-backref" role="doc-backlink">&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a>&lt;/p>
&lt;/li>
&lt;li id="fn:2" role="doc-endnote">
&lt;p>A diferencia de los archivos rvt o pln, definidos y controlados en exclusiva por Autodesk y Graphisoft respectivamente, IFC organiza el modelo de datos (esto es, la manera en que se almacena la información) en un formato estándar y abierto desarrollado por el consorcio sin ánimo de lugro Building Smart orientado a favorecer el OpenBIM. Dadas esas características y al hecho de que no depende de ningún fabricante de software se garantiza, por tanto, que la información pueda intercambiarse entre distintos softwares de BIM sin que haya intereses ocultos para favorecer uno en detrimento de otro. &lt;a href="#fnref:2" class="footnote-backref" role="doc-backlink">&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a>&lt;/p>
&lt;/li>
&lt;/ol>
&lt;/section></description></item><item><title>Sobre criterios, tecnologías, ciudades y arquitectos ¿Quién decide cómo es la ciudad en la era digital?</title><link>https://carloscamara.es/blog/2017/09/30/sobre-criterios-tecnologias-ciudades-y-arquitectos-quien-decide-como-es-la-ciudad-en-la-era-digital/</link><pubDate>Sat, 30 Sep 2017 21:07:09 +0100</pubDate><guid>https://carloscamara.es/blog/2017/09/30/sobre-criterios-tecnologias-ciudades-y-arquitectos-quien-decide-como-es-la-ciudad-en-la-era-digital/</guid><description>&lt;p>En los dos artículos anteriores hemos hablado de dos casos que evidencian las relaciones existentes entre espacio digital y espacio físico. En ambos subyacía la misma pregunta: &lt;strong>¿Puede una aplicación web o un servicio &lt;em>online&lt;/em> afectar la dimensión física de una ciudad?&lt;/strong> Y también una primera tentativa de respuesta afirmativa: &lt;strong>el uso de datos geoespaciales de distinta naturaleza permite tomar decisiones que condicionan el espacio físico&lt;/strong>, como por ejemplo identificar los lugares donde ubicar comercios o qué lugares son dignos de ser visitados, con la consiguiente actividad económica, constructora (y a veces gentrificadora) que se deriva de ello.&lt;/p>&lt;/p>
&lt;p>Otros ejemplos podrían ser los de aplicaciones como la plataforma abierta &lt;a href="http://fixmystreet.org/">&lt;strong>fixmystreet&lt;/strong>&lt;/a> que permite crear aplicaciones para que la ciudadanía informe de &lt;strong>problemáticas relacionadas con el espacio público&lt;/strong> de su ciudad (como por ejemplo semáforos estropeados, firmes en mal estado…), &lt;a href="https://wheelmap.org/map">&lt;strong>wheelmap&lt;/strong>&lt;/a> para mapas de &lt;strong>accesibilidad&lt;/strong> en silla de ruedas o las &lt;strong>plataformas participativas&lt;/strong> de toma de decisiones de Ayuntamientos como el de &lt;a href="https://decidim.barcelona/">Barcelona&lt;/a> o &lt;a href="https://decide.madrid.es/">Madrid&lt;/a>. Ya a mayor escala estarían todas las actuaciones de &lt;em>smart-cities&lt;/em> impulsadas conjuntamente por Ayuntamientos y empresas tecnológicas que infraestructurizan el espacio público para recabar datos que permitan la toma de decisiones en pos de ciudades más eficientes.&lt;/p>
&lt;p>Esta nueva situación a su vez plantea otras preguntas: si, efectivamente&lt;strong>, lo urbano puede ser transformado por lo digital, ¿quién está tomando estas decisiones? Y más importante aún: ¿Qué criterios las rigen?&lt;/strong>&lt;/p>
&lt;p>A menudo, la mayoría de estas aplicaciones y servicios están realizadas por &lt;em>startups&lt;/em> formadas por desarrolladores o por empresas consolidadas de sectores tecnológicos que, a través de una &lt;strong>visión eminentemente tecnológica y comercial&lt;/strong>, buscan el beneficio económico a partir de la explotación de un negocio muy lucrativo: el del &lt;em>big data&lt;/em> y los datos georreferenciados[^1].&lt;/p>
&lt;p>Aunque pueda parecer que la motivación sea la misma que hace años (la ciudad se ha transformado en un objeto de consumo mercantilizado a través de la promoción inmobiliaria[^2]), ahora ha adoptado formas mucho más sutiles.&lt;/p>
&lt;p>Por un lado, la ordenación de la ciudad ya no se realiza en función de la construcción de equipamientos clave, con criterios sociales o de equidad, sino, también, a partir dos nuevos mecanismos: el análisis de geodatos (por ejemplo en función de donde hay mayor densidad de fotografías en Instagram[^3], dónde están las &lt;em>pokeparadas &lt;/em>…) y a través de la utilización de &lt;em>apps&lt;/em> y servicios para modificar hábitos de las personas y potenciar determinadas zonas&lt;/a>.&lt;/p>
&lt;p>En el &lt;a href="http://blogfundacion.arquia.es/2016/10/pokemon-go-o-cuando-lo-urbano-se-convierte-en-el-umbral-entre-lo-digital-y-lo-fisico/">primer artículo de la serie&lt;/a> apuntábamos como aplicaciones aparentemente inocuas como un simple juego puede ser utilizado para fines mucho más oscuros y comerciales.&lt;/p>
&lt;p>En contraposición, en el&amp;nbsp;&lt;a href="http://blogfundacion.arquia.es/2016/12/el-mapa-no-es-el-territorio-pero-hacer-mapas-puede-transformarlo/">segundo artículo&lt;/a>&amp;nbsp;vimos cómo las iniciativas, aplicaciones y propuestas autogestionadas basadas en la participación y el conocimiento local y sin ánimo de lucro, pueden servir como mecanismos de protesta o tomas de medidas para compensar carencias de la ciudad. Para ello utilizan las mismas tecnologías, pero, sobre todo, se basan en procedimientos y licencias abiertas que garantizan que tanto los datos como las posibles aplicaciones que puedan derivarse no sean propiedad exclusiva de unos pocos.&lt;/p>
&lt;p>Ante esta situación, la hegemonía del arquitecto urbanista está claramente cuestionada. Si anteriormente las decisiones relativas a las ciudades se tomaban por parte de políticos y técnicos municipales que luego se traducían en planeamiento para materializar dichas visiones, actualmente está claro que hay muchos más agentes en juego. Ya sea por ignorancia, desconocimiento o porque no se nos ha invitado, &lt;strong>los arquitectos hemos estado hasta ahora alejados de este tipo de foros, pero en nuestra mano está reivindicarnos como pieza clave -en tanto que técnicos, pero también como ciudadanos- en estas nuevas formas de transformar el espacio urbano.&lt;/strong> Y, sobre todo, reivindicar la utilización de criterios tan denostados, pero necesarios para las ciudades, como son la equidad, la habitabilidad o la historia (que no la visión falsamente historicista), que compensen el desequilibrio producido por reducir todas las decisiones a criterios económicos, tecnológicos y de eficiencia.&lt;/p>
&lt;p>La buena noticia es que abre un panorama de nuevos retos y oportunidades para contribuir a la madurez de estas tecnologías y aplicaciones locativas que aúnan lo físico y lo digital en la que ciudades y ciudadanos salgan beneficiados.&lt;/p>
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Este post fue escrito originalmente para el &lt;a href="http://blogfundacion.arquia.es/2017/09/sobre-criterios-tecnologias-ciudades-y-arquitectos-quien-decide-como-es-la-ciudad-en-la-era-digital/">Blog de la Fundación Caja de Arquitectos&lt;/a>
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&lt;/div></description></item><item><title>Colectivos ¿oportunidad real o ficción deseada?</title><link>https://carloscamara.es/blog/2013/02/15/colectivos-oportunidad-real-o-ficcion-deseada/</link><pubDate>Fri, 15 Feb 2013 11:07:12 +0100</pubDate><guid>https://carloscamara.es/blog/2013/02/15/colectivos-oportunidad-real-o-ficcion-deseada/</guid><description>&lt;p>Hace un par de das leía el artículo de &lt;strong>Josep M. Montaner&lt;/strong> en El País llamado &amp;ldquo;&lt;em>&lt;a href="https://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/06/catalunya/1360177819_587334.html" class="ext" target="_blank">Colectivos de arquitectos&lt;/a>&amp;quot;&lt;/em> y sentí una especie de &lt;em>dejà vú&lt;/em> al venirme a la mente casi las mismas reflexiones que tuve acerca del fenómeno de los colectivos tras leer el número monográfico de &lt;a href="http://www.arquitecturaviva.com/shop/issue/details/333" class="ext" target="_blank">&lt;em>Arquitectura Viva nº 145&lt;/em>&lt;/a> y que tanto revuelo levantó en su día (especialmente tras el desafortunado editorial de &lt;strong>Luis Fernández-Galiano&lt;/strong> que abre el monográfico) &lt;sup id="fnref:1">&lt;a href="#fn:1" class="footnote-ref" role="doc-noteref">1&lt;/a>&lt;/sup>. Aunque en ambos me invadió una enorme alegría por ver que desde medios oficiales y desde personalidades de relevancia se abordaba el tema de los colectivos en arquitectura, la curiosidad inicial se transformó en profunda decepción al leer ambos textos &amp;ldquo;institucionales&amp;rdquo;.&lt;/p>&lt;/p>
&lt;p>Vaya por delante que celebro que se les dé notoriedad a los colectivos. Aunque el fenómeno de los colectivos no me es ajeno, no me considero para nada un experto en la materia, y creo que su labor es muy interesante, sobre todo por el tipo de trabajos que suelen realizar. Resulta reseñable el hecho de que en la mayoría de casos, la arquitectura sale de los muros de lo convencional, de su reclusión y discurso endogámico para hibridarse con otras áreas, y sobretodo, para tratar de acercarse a la sociedad, algo que se ha perdido en los últimos años.&amp;nbsp; Es interesante ver cómo se exploran otras formas organizativas y jerárquicas aconvencionales. Sin embargo, como casi todo en esta vida, también tiene sus luces y sus sombras, y esto es algo que la mayoría de textos, artículos y charlas que abordan el tema de los colectivos de arquitectura han pasado por alto. Esta falta de rigurosidad que denuncio se traduce en que en la mayoría de casos se quedan en una especie de mapeado (normalmente muy colorido para ocultar lo vacío que resulta) o listado de colectivos sin siquiera una voluntad clasificatoria o definitoria del concepto. &lt;strong>Es cierto que resulta extremadamente difícil definir qué es un colectivo de arquitectura, pero no por ello debemos de renunciar a tratar de hacerlo,&lt;/strong> incluso a equivocarnos al tratar de hacerlo. Creo que una de las cosas que hacen interesante a este fenómeno es precisamente esta dificultad por definirlo, no tanto porque cada vez sea más difícil definir qué hacemos los arquitectos o porque no exista una forma jurídica establecida, sino porque bajo este nombre podemos encontrar grupos de lo más variado en cuanto a su composición, la metodología utilizada, la motivación por hacer lo que hacen y por supuesto resultados obtenidos.&lt;/p>
&lt;p>Sea como fuere, lo que no podemos hacer es dejarnos llevar por el recurso fácil e inmediato de incluir bajo este paraguas cualquier nombre que aparezca en webs como las de &lt;a href="http://arquitecturascolectivas.net/" class="ext" target="_blank">Arquitecturas colectivas&lt;/a> o que haya sido referenciado por otro colectivo, lo cual acaba dando como resultado aberraciones conceptuales como colectivos de una sola persona como algunos de los que aparecen listados en lo que debería ser un monográfico en profundidad y supuestamente riguroso. Desgraciadamente hay más crítica en la serie de humor &lt;a href="https://en.wikipedia.org/wiki/How_I_Met_Your_Mother" class="ext" target="_blank">&lt;em>"How I Met Your Mother"&lt;/em>&lt;/a> en el que su protagonista arquitecto, &lt;strong>Ted Mosby&lt;/strong>, hace mofa de un colectivo sueco de ficción llamado &lt;strong>SVEN&lt;/strong> (que recuerda sospechosamente a &lt;strong>BIG&lt;/strong>) cuando dice &lt;em>"I hate those guys"&lt;/em>&amp;nbsp; y añade en tono burlón &lt;em>"We are not a company, we are a 'collective'"&lt;/em> mientras sus amigos se suman diciendo &lt;em>"Lame"&lt;/em> y &lt;em>"Pretencious"&lt;/em>[^2]&lt;/p>
&lt;div style="position: relative; padding-bottom: 56.25%; height: 0; overflow: hidden;">
&lt;iframe src="https://www.youtube.com/embed/Ge3mvp_CcAU" style="position: absolute; top: 0; left: 0; width: 100%; height: 100%; border:0;" allowfullscreen title="YouTube Video">&lt;/iframe>
&lt;/div>
&lt;p>Más allá de esta falta de rigurosidad, creo que &lt;strong>es irresponsable presentarlo no ya como la panacea, sino siquiera como una salida profesional real.&lt;/strong> Primero porque el sistema empresarial o arquitectónico profesional no lo contempla y es extremadamente difícil compaginarlo con la legalidad existente (¿cómo gestionar la colegiación, la firma de proyectos, el visado, la responsabilidad civil, o el pago de impuestos, facturación...?). Creo que lo que se presenta como una práctica habitual o a tener en cuenta es en realidad una excepción, no tanto en el número de colectivos o de iniciativas llevadas a cabo por éstos (sin duda creciente y nada despreciable) sino porque en la mayoría de casos no son siquiera autosustentables a nivel económico. Muchos colectivos son simplemente posibles precisamente porque no gestionan dinero, y los que tienen la suerte de hacerlo y de no haberse disociado, el origen de sus ingresos suele venir de subvenciones que vienen del mundo de lo cultural (¿quizá por ello sea más fácil que aparezcan en capitales de comunidad y/o de país?), algo que es muy peligroso por dos motivos. El primero porque tal y como debe saber cualquier emprendedor o empresario es un error plantear cualquier actividad económica en función subvenciones o ayudas, sean las que sean. Las subvenciones dependen de decisiones políticas y económicas y por tanto son volátiles y pueden disminuir o incluso desaparecer sin previo aviso. El segundo es que el hecho que se desprende de que para hacer este tipo de trabajos se tenga que depender de fondos del mundo de la cultura o el arte, pues al hacerlo se está supeditando la arquitectura a estos dos ámbitos, que aunque son próximos, tienen o deberían tener finalidades y características muy distintas.&lt;br>Uno no puede dejar de sentirse como cuando desde el Gobierno se dice a los cuatro vientos acerca de la importancia de ser emprendedores pero no solo no se informa de la alta mortalidad de proyectos empresariales (muchos de los cuales fracasan a los pocos años de vida) sino que no se realizan políticas para favorecer no solo la creación de nuevos negocios sino su subsistencia frente a la globalización que ellos mismos promueven.&lt;br>&lt;br>Así pues, &lt;strong>falta por ver lo más importante: si, en efecto, son un modelo válido o son solo una anécdota&lt;/strong>. Sin esto, solo habrá palabras vacías que en el mejor de los casos será &lt;em>whishful thinking&lt;/em> que dicen los angloparlantes, y en el peor se tratará oportunismo. Un oportunismo cuyo mayor mérito sea el hecho de poner sobre la mesa un fenómeno al que a pesar de no ser nuevo se le ha venido dando la espalda sistemática por no ser relevante pero que en realidad es una cortina de humo que esconde algunos de los debates reales y necesarios de estos momentos, a saber: el alejamiento de la arquitectura y la sociedad, la necesidad de diversificar los trabajos de arquitectura, la dificultad de materializar este tipo de trabajos y estructuras, tanto desde el punto de vista de la gestión economico-empresarial como desde el punto de vista legal. Quizá lo más interesante del fenómeno de los colectivos sea, en el fondo, que son a la vez un síntoma claro de que el sistema debe cambiar y al mismo tiempo son una primera aproximación hacia cómo podría ser este futuro necesario. Y también, quizá, cuando tengamos la respuesta a estas preguntas estaremos en condiciones de poder definir qué son los colectivos en realidad.&lt;/p>
&lt;section class="footnotes" role="doc-endnotes">
&lt;hr>
&lt;ol>
&lt;li id="fn:1" role="doc-endnote">
&lt;p>Algunos de los artículos que hablaron sobre esto fueron: &lt;a href="http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=15305" target="_blank" rel="noopener">Colectivos, caducidad y crisis&lt;/a>, por Santiago de Molina para La Ciudad Viva; &lt;a href="http://arquitextonica.net/2012/10/26/revistas-arquitectura-viva-145-colectivos-espanoles/" target="_blank" rel="noopener">Revistas: Arquitectura Viva 145. Colectivos españoles&lt;/a>, en arquitextonica; &lt;a href="http://urbanohumano.org/arquitectura/creatividad-horizontal-redes-conectores-y-plataformas/" target="_blank" rel="noopener">Creatividad horizontal: redes conectores y plataformas&lt;/a>, por Domenico di Siena; &lt;a href="http://nomada.blogs.com/jfreire/2012/10/nuevos-modelos-viejas-estructuras.html" target="_blank" rel="noopener">Los nuevos modelos necesitan nuevas estructuras. El caso de la arquitectura española&lt;/a>, por Juan Freire; &lt;a href="http://ergosfera.org/blog/?p=3247" target="_blank" rel="noopener">Arquitectura Viva/Arquitectura Muerta&lt;/a>, en Ergosfera. Se da el hecho, además, de que estos artículos han resultado ser mucho más interesantes que el contenido &amp;ldquo;oficial&amp;rdquo; que los ha generado, demostrando que se puede sacar mucho más. &lt;a href="#fnref:1" class="footnote-backref" role="doc-backlink">&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a>&lt;/p>
&lt;/li>
&lt;/ol>
&lt;/section></description></item><item><title>El teléfono nuevo del emperador</title><link>https://carloscamara.es/blog/2012/09/14/el-telefono-nuevo-del-emperador/</link><pubDate>Fri, 14 Sep 2012 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://carloscamara.es/blog/2012/09/14/el-telefono-nuevo-del-emperador/</guid><description>&lt;p>Lo reconozco, siento muy poca simpatía hacia la marca de la manzanita. No es que el diseño de los productos de Apple me deje indiferente, o que no valore su sistema operativo o su apuesta por la innovación. El problema que le veo a la compañía son sus numerosos puntos oscuros, por mucho que sus productos sean blancos. Uno de esos aspectos negativos es, sin duda, el estudiado plan con el que sacan a la venta nuevos productos y retiran los "viejos", es decir, su &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Obsolescencia_programada">obsolescencia programada&lt;/a>. Y es que la mayoría de sus productos, tras apenas un año de vida (y a pesar de que es difícil encontrar alguno que cueste menos de tres cifras), quedan supuestamente obsoletos frente a las nuevas versiones de los mismos. Incluso aunque las nuevas funcionalidades sean la incorporación de funcionalidades con una relevancia relativa como copiar y pegar, o cámaras con mayor resolución.&amp;nbsp;&lt;/p>&lt;p>Tal y como explican muy bien el reportaje "&lt;a href="http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-documental/documental-comprar-tirar-comprar/1382261/">Comprar, tirar, comprar&lt;/a>" y la &lt;a href="http://www.rtve.es/television/documentales/comprar-tirar-comprar/">página especial de TV2&lt;/a>, esta práctica deliberada llevada a cabo por varias empresas se traduce en un consumo más elvado que a su vez se traduce por un lado en más ventas para las empresas y por el otro en mayores gastos, tanto para los consumidores, que gastan de forma innecesaria, y para el planeta, que tiene que asumir toneladas de residuos con una vida muy superior a la vida útil del objeto y por supuesto debe hacer frente a una mayor demanda energética para producir y distribuir el nuevo stock.&lt;/p>&lt;p>Hoy, navegando, he encontrado el vídeo que encabeza este post en el que se ofrece a varias personas la posibilidad de probar un supuesto iPhone5 para dar su valoración al respecto. Lo realmente significativo es que el iPhone 5 todavía no ha salido a la venta y por tanto lo que las personas del vídeo tienen en sus manos es en realidad la última versión disponible hasta el momento, el iPhone 4S. A pesar de ello los entrevistados no dejan de resaltar las supuestas mejoras de esta nueva versión respecto al modelo anterior (el mismo que han estado usando), tal es el poder de sugestión que posee la manzana una vez se ha mordido.&lt;/p>&lt;p>Este vídeo en clave de humor me ha parecido muy relevante porque por un lado refleja muy claramente esta obsolescencia de los productos de Apple, ¡incluso antes de que salgan al mercado sus nuevos productos! y por otro refleja también la gran capacidad de autosugestión que tenemos las personas, pudiendo llegar incluso a ver únicamente aquello que queremos ver o aquello que nos hacen creer. Hasta que, como en el &lt;a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/euro/andersen/trajenue.htm">cuento de Andersen&lt;/a>, alguien nos señala que en realidad el emperador está desnudo.&lt;/p></description></item><item><title>Entre la serendipia y la procrastinación hay una delgada línea fronteriza</title><link>https://carloscamara.es/blog/2011/12/12/entre-la-serendipia-y-la-procrastinacion-hay-una-delgada-linea-fronteriza/</link><pubDate>Mon, 12 Dec 2011 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://carloscamara.es/blog/2011/12/12/entre-la-serendipia-y-la-procrastinacion-hay-una-delgada-linea-fronteriza/</guid><description>&lt;p>El otro día, en el &lt;a href="http://carloscamara.es/blog/2011/09/21/vuelvo-ser-estudiante">máster de Sociedad de la Información&lt;/a>, una compañera hablaba de que Internet, y concretamente el hipertexto, ha cambiado nuestra forma de leer, ahora leemos mucho más pero por otro lado la lectura es constantemente interrumpida, asincopada y no lineal. También se preguntaba cuanto hacía que no leemos algún texto de principio a fin de carrerilla.&lt;/p>&lt;p>Lo cierto es que me sentí muy indentificado con el tema. Siempre he leído bastante: primero cuentos, luedo libros... y ahora también hipertextos como los que se encuentran en blogs, tuits, mensajes, artículos en wikipedia... Y sí, me cuesta cada vez más leer linealmente. A menudo me ocurre que no acabo un texto que ya he empezado a leer tres textos relacionados y eso supone que apenas acabo ninguno (al final la información relacionada es casi infinita y mi tiempo no). Eso, sumado a &lt;a href="http://www.theshallowsbook.com/nicholascarr/Nicholas_Carrs_The_Shallows.html">voces como esta&lt;/a> que afirman que Internet está cambiando nuestros cerebros,&amp;nbsp; me hace pensar en si no estarà cambiando también la manera de estructurar los conceptos. Yo, que considero que tengo una memoria muy visual, empiezo a "pensar en &lt;a href="http://carloscamara.es/blog/2010/05/10/para-que-sirve-internet">mapas mentales&lt;/a>", que no dejan de ser nodos interconectados, es decir, "pensamiento-red". Todo esto no sé si es bueno o malo.&lt;/p>&lt;p>Al principio pensé que era bueno, porque el conocimiento no es lineal y por tanto, organizarlo en red favorece la serendipia y la creación de nuevas relaciones a partir de conocimientos existentes que, a su vez, generan nuevos conocimientos. En gran parte el aprendizaje se basa en eso. Ahora, como estudiante que soy, no lo tengo tan claro: por un lado hay tantísima información por leer y asimilar (y por tanto, muchas "distracciones") y por otro lado el tiempo es tan limitado que cuesta llegar a todo con la profundidad necesaria.&lt;/p>&lt;p>Supongo que entre la serendipia y la procrastinación hay una frontera muy poco precisa.&lt;/p></description></item><item><title>Se acabó la fiesta</title><link>https://carloscamara.es/blog/2011/12/11/se-acabo-la-fiesta/</link><pubDate>Sun, 11 Dec 2011 11:42:36 +0100</pubDate><guid>https://carloscamara.es/blog/2011/12/11/se-acabo-la-fiesta/</guid><description>&lt;p>"&lt;a href="http://www.rtve.es/alacarta/videos/archivos-tema/archivos-tema-se-acabo-fiesta/1269406/">Se acabó la fiesta&lt;/a>" es un documental dirigido por Yolanda García Villaluenga para el programa "Archivos, tema" de TVE.&amp;nbsp; En sus 56 minutos de duración reflexiona, a partir de las intervenciones de Felix de Azua, Sir Richard Rogers, Blanca Lleo, Emilio Tuñon... entorno a la arquitectura realizada en los ultimos 20 años en España, una arquitectura del espectáculo que refleja un tiempo pasado y que está directamente relacionado con algunos de los problemas económicos del país y del sector.&lt;/p>&lt;p>Se trata de un documental que me ha dejado confundido. Por un lado comparto la esencia de la denuncia ante unos despropósitos relacionados con la construcción que jamás debieron haber ocurrido y que ha tenido como consecuencias negativas el endeudamiento de administraciones locales (y con ellas la estatal), el derroche, la especulación, la falta de sostenibilidad y, por supuesto, la degradación de la arquitectura como profesión y colectivo. Sin embargo, por otro lado me sorprenden las intervenciones de determinados personajes como Rem Koolhaas, Blanca Lleó o los editores de El Croquis (que tantos ídolos y modelos equivocados ha construido durante generaciones y generaciones de arquitectos y estudiantes) denunciando esta situación como si nada tuviese que ver con ellos, cuando la realidad es todo lo contrario. A pesar de eso, y a pesar de que en algunos casos puede parecer que sigue demasiado literalmente el libro de Llàtzer Moix, se trata de un documental que recomiendo ver.&lt;/p></description></item></channel></rss>