<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"><channel><title>Ciudad | Carlos Cámara Menoyo</title><link>https://carloscamara.es/category/ciudad/</link><atom:link href="https://carloscamara.es/category/ciudad/index.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><description>Ciudad</description><generator>Wowchemy (https://wowchemy.com)</generator><language>es-es</language><lastBuildDate>Mon, 30 Dec 2019 00:00:00 +0000</lastBuildDate><image><url>https://carloscamara.es/images/icon_hu051840e80771456d8eedc5e7b188e0d9_131468_512x512_fill_lanczos_center_2.png</url><title>Ciudad</title><link>https://carloscamara.es/category/ciudad/</link></image><item><title>Una mirada espacial de los Zerg… y del capital</title><link>https://carloscamara.es/blog/2019/12/30/una-mirada-espacial-de-los-zerg-y-del-capital/</link><pubDate>Mon, 30 Dec 2019 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://carloscamara.es/blog/2019/12/30/una-mirada-espacial-de-los-zerg-y-del-capital/</guid><description>&lt;p>En 1998 salía a la luz &lt;a href="https://es.wikipedia.org/wiki/StarCraft" target="_blank" rel="noopener">Starcraft&lt;/a>, un juego de estrategia en tiempo real revolucionario que se convertiría en un referente. Ambientado en un futuro de ciencia-ficción, tres razas luchan para asegurar su supervivencia: los humanos &lt;a href="https://starcraft.fandom.com/wiki/Terran" target="_blank" rel="noopener">Terran&lt;/a>, los enigmáticos y avanzados &lt;a href="https://starcraft.fandom.com/wiki/Protoss" target="_blank" rel="noopener">Protoss&lt;/a> y los alienígenas &lt;a href="https://starcraft.fandom.com/wiki/Zerg" target="_blank" rel="noopener">Zerg&lt;/a>, cuya única motivación es arrasarlo todo. Cada una de dichas razas tiene unas particularidades propias que hace que jugar con una u otra sea totalmente distinto, pero hoy hablaré de una de ellas, los Zerg.&lt;/p>
&lt;p>&lt;em>¿Y qué tiene que ver todo eso en un blog dirigido sobre todo a arquitectos?&lt;/em>&lt;/p>
&lt;p>Como en muchos juegos del género, la construcción y localización de “edificaciones” es clave para la victoria, dado que permiten almacenar recursos naturales, producir unidades, investigar mejoras, atacar o defenderse. Pues bien, una de las características de los Zerg es que, a diferencia de las otras razas, no pueden edificar en cualquier lugar del terreno: únicamente pueden construir sus edificios sobre una masa viscosa llamada biomateria. A su vez, dicha biomateria se va extendiendo a medida que se construyen una serie de edificios, posibilitando por tanto la construcción de nuevas edificaciones, entre otras cosas&lt;sup id="fnref:1">&lt;a href="#fn:1" class="footnote-ref" role="doc-noteref">1&lt;/a>&lt;/sup>.&lt;/p>
&lt;p>&lt;em>¿Os suena de algo este comportamiento?&lt;/em>&lt;/p>
&lt;figure id="figure-chiloeches-y-su-urbanización-fantasma-fuente-bing-2019">
&lt;a data-fancybox="" href="https://carloscamara.es/blog/2019/12/30/una-mirada-espacial-de-los-zerg-y-del-capital/img/bing-chiloeches-700x495_huebdf6a50c869132e0f0763d49705bd57_105035_2000x2000_fit_q90_lanczos.jpg" data-caption="Chiloeches y su urbanización fantasma. Fuente: Bing (2019)">
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&lt;/a>
&lt;figcaption>
Chiloeches y su urbanización fantasma. Fuente: Bing (2019)
&lt;/figcaption>
&lt;/figure>
&lt;p>Efectivamente, en nuestro mundo, nosotros no funcionamos de forma tan distinta. Tras el afán de la búsqueda de lucro inmobiliario de la burbuja fue desgraciadamente habitual ver paisajes desolados como el de la foto formados por extensiones de calles con sus aceras, alumbrado, alcantarillado… y nada más. Urbanización, lo llamamos, y es una de las primeras fases para poder edificar, ya que dota de infraestructuras básicas a la futura construcción.&lt;/p>
&lt;p>&lt;em>Vale, aceptamos barco… pero ¿qué tiene que ver eso con el capitalismo que enunciabas en el título? ¿y por qué debe interesarnos a nosotros?&lt;/em>&lt;/p>
&lt;p>Pues bien, como sabréis, 1968, esto es, 30 años antes del lanzamiento de Starcraft, fue un año de revoluciones de otro tipo. Entre las otras cosas que sucedieron ese mismo año, el filósofo y sociólogo urbano &lt;a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Henri_Lefebvre" target="_blank" rel="noopener">Henri Lefebvre&lt;/a>, publicaba el que sería uno de sus libros más importantes (y de gran actualidad en estos momentos): El derecho a la ciudad. A su vez, ese libro marcaría un momento clave para su teoría urbana y le seguirían otros como&lt;em> La survie du capitalisme; la re-production des rapports de production&lt;/em> (1973) o &lt;em>La production de l&amp;rsquo;espace&lt;/em> (1974). Lo novedoso de la teoría urbana de Lefebvre es que, por primera vez, abordaba el capitalismo no desde la óptica de la economía o la política sino desde su espacialidad.&lt;/p>
&lt;p>Lefebvre (1976, pág. 21, énfasis original) argumentaba que:&lt;/p>
&lt;blockquote>
&lt;p>«el capitalismo ha encontrado la manera de atenuar (si no resolver) sus contradicciones internas por un siglo, y consecuentemente, en los cien años desde la redacción de El capital, ha tenido éxito en conseguir &amp;ldquo;crecimiento&amp;rdquo;. No podemos calcular a qué precio, pero sí que sabemos el medio: ocupando espacio, produciendo espacio».&lt;/p>
&lt;/blockquote>
&lt;p>Para Lefebvre, &lt;strong>la urbaninización es el proceso para producir el espacio urbano y este, a su vez, es la dimensión física sobre el que se reproduce el capital&lt;/strong>. Por tanto, para Lefebvre, el espacio no es algo ajeno que viene impuesto: es un producto (mercancía), y como tal, también es un proceso de producción social. Dicho de otro modo, &lt;strong>el capitalismo produce su propia forma de espacio, y con ello crea las condiciones necesarias para la reproducción de la sociedad burguesa.&lt;/strong>&lt;/p>
&lt;p>Reconozco que leer y comprender a Lefebvre no es fácil, pero es aquí donde Starcraft&lt;sup id="fnref:2">&lt;a href="#fn:2" class="footnote-ref" role="doc-noteref">2&lt;/a>&lt;/sup> nos brinda una analogía muy didáctica para comprender uno de sus conceptos básicos y a la vez clave: al igual que los Zerg, el capital busca expandirse a toda costa para su propia supervivencia y reproducción. Así, dicha expansión se basa en una premisa básica: el crecimiento continuo, que por otra parte implica también su supremacía frente a otras formas de vida distintas. Y, al igual que los Zerg, la manera que tiene de expandirse es a través del espacio mediante una base material. En los Zerg es la biomateria, en nuestro caso es la urbanización. Una urbanización voraz que ya se ha expandido tanto que va más allá de las fronteras, hasta el punto de que autores como Neil Brenner aseguran que lo urbano es un fenómeno planetario y para encontrar resquicios de lo rural hay que trasladarse a lugares muy concretos del sur global. &lt;strong>Los Zerg, por tanto, permiten darnos cuenta de la dimensión urbana que ha adquirido el capital en las últimas décadas a través de un proceso, la urbanización, que da unas formas que conocemos bien: las ciudades. Y es por ello que también, a su vez, debería hacernos reflexionar sobre qué modelos de ciudades queremos desarrollar y en qué modelos de ciudades queremos desarrollarnos.&lt;/strong>&lt;/p>
&lt;section class="footnotes" role="doc-endnotes">
&lt;hr>
&lt;ol>
&lt;li id="fn:1" role="doc-endnote">
&lt;p>Resulta tan fascinante el papel que juega la biomateria que en la segunda parte del juego, ampliaron sus propiedades, convirtiéndose en un elemento clave de la estrategia de juego. Para más información: &lt;a href="https://liquipedia.net/starcraft2/Creep">https://liquipedia.net/starcraft2/Creep&lt;/a> &lt;a href="#fnref:1" class="footnote-backref" role="doc-backlink">&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a>&lt;/p>
&lt;/li>
&lt;li id="fn:2" role="doc-endnote">
&lt;p>Vemos otro ejemplo “educativo” de los videojuegos, y ya son varias las menciones que aparecen en este blog. Para ver todos los post que hablan de videojuegos en el contexto de la arquitectura, visitad &lt;a href="https://blogfundacion.arquia.es/?s=videojuegos&amp;amp;amp;cat=&amp;amp;amp;swp_category_limiter=0" target="_blank" rel="noopener">este enlace en el blog de la Fundación Arquia&lt;/a>. &lt;a href="#fnref:2" class="footnote-backref" role="doc-backlink">&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a>&lt;/p>
&lt;/li>
&lt;/ol>
&lt;/section></description></item><item><title>Reflexiones sobre la necesidad de regular (o no) la obligatoriedad de usar BIM en obra pública.</title><link>https://carloscamara.es/blog/2018/05/30/reflexiones-sobre-la-necesidad-de-regular-o-no-la-obligatoriedad-de-usar-bim-en-obra-publica./</link><pubDate>Wed, 30 May 2018 21:21:22 +0200</pubDate><guid>https://carloscamara.es/blog/2018/05/30/reflexiones-sobre-la-necesidad-de-regular-o-no-la-obligatoriedad-de-usar-bim-en-obra-publica./</guid><description>&lt;p>Hace años, en 2009, &lt;a href="https://carloscamara.es/blog/2009/01/08/del-cad-al-bim/">me preguntaba&lt;/a> acerca de por qué el BIM, siendo que tenía una serie de ventajas innegables frente a trabajar con programas de CAD, apenas se utilizaba en España salvo en honrosas excepciones y contrariamente a lo que ocurría en otros países. Hoy, sin que tenga claro los motivos que han llevado a ello, la situación se ha invertido considerablemente y ya casi nadie se cuestiona su utilización, si bien no tengo claro que sea lo más utilizado, por lo menos aquí.&lt;/p>
&lt;p>Seguramente tenga bastante que ver con este cambio de tendencia aspectos como el que leía recientemente (aunque probablemente no sea el único): la &lt;strong>&lt;a href="https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2017-12902&amp;amp;p=20171229&amp;amp;tn=1" target="_blank" rel="noopener">Ley 9/2017&lt;/a> determina la obligatoriedad de utilizar BIM en obra pública española a partir de 2018&lt;/strong>. Dicha ley especifica que:&lt;/p>
&lt;blockquote>
&lt;p>“Para contratos públicos de obras, de concesión de obras, de servicios y concursos de proyectos, y en contratos mixtos que combinen elementos de los mismos, los órganos de contratación podrán exigir el uso de herramientas electrónicas específicas, tales como herramientas de modelado digital de la información de la construcción (BIM) o herramientas similares.[…]”.&lt;/p>
&lt;/blockquote>
&lt;p>A priori, a un defensor del BIM como yo&lt;sup id="fnref:1">&lt;a href="#fn:1" class="footnote-ref" role="doc-noteref">1&lt;/a>&lt;/sup> debería parecerle una buena noticia, tal y como se ha difundido mayoritariamente, pero lo cierto es que me despierta muchas preguntas y no pocas reticencias.&lt;/p>
&lt;p>La primera viene porque en ningún momento me queda claro a qué se refiere cuando habla de BIM o en qué debería traducirse finalmente: ¿se refiere a cualquiera de los softwares disponibles? ¿a uno en concreto? ¿o acaso se refiere a un formato de archivo? Me gustaría creer que, si efectivamente hablan de BIM como concepto, esto debería traducirse en aceptar cualquier tipo de archivo generado por alguno de los múltiples softwares de BIM existentes o, en su defecto, a uno de intercambio abierto, como IFC&lt;sup id="fnref:2">&lt;a href="#fn:2" class="footnote-ref" role="doc-noteref">2&lt;/a>&lt;/sup>.&lt;/p>
&lt;p>Esto, que parece trivial, no lo es en absoluto, porque &lt;strong>si se obliga a utilizar una forma de trabajo que solo es posible desarrollar con un software concreto o bien se fuerza a un formato que no sea abierto y estandar, se está obligando, &lt;em>de facto&lt;/em>, a utilizar un software específico, con las consecuencias tener que comprar (o incurrir en prácticas ilegales) y formarse para utilizarlo&lt;/strong>. Condicionar la herramienta a utilizar no me parece una buena opción. Tampoco me lo parecía antes, cuando algunas administraciones solicitaban utilizar unas capas concretas, una forma de presentar específica… que delataban haber sido hechas con AutoCAD en mente, como si no hubiese otra solución posible y causando dificultades innecesarias a quienes usaban otros programas como Microstation, Archicad, Allplan… Entiendo que la administración debe asegurarse de poder abrir la documentación que recibe, pero de igual modo que no parece razonable esperar que tenga que pagar por todas las licencias de todos los programas posibles, tampoco lo es menos esperar a que una persona física tenga que hacer lo que la administración no ha querido. Es por ello que abogo porque las Administraciones deberían solicitar &lt;strong>formatos estándares abiertos&lt;/strong>, como el &lt;strong>PDF&lt;/strong> (ideal para estos casos, dado que no requiere de software específico, no admite modificaciones y permite visualizar con pequeñas interacciones) o, en el caso del BIM, el formato &lt;strong>IFC&lt;/strong>.&lt;/p>
&lt;p>Precisamente esto lleva al siguiente punto: No termino de entender por qué debe entregarse un proyecto arquitectónico en formato editable. &lt;strong>Los proyectos son documentos legales en los que la persona firmante adquiere unas responsabilidades por ello, y por tanto, facilitar un archivo editable firmado es lo mismo que firmar un contrato en blanco.&lt;/strong> Pero aún hay otro motivo: entiendo que si se piden formatos editables es porque alguien, distinto al proyectista, quiere editarlo. Esto, que parece una perogrullada, tiene implicaciones profundas que tienen que ver con de quién es la &lt;strong>autoría de los proyectos&lt;/strong> y quién tiene derecho a modificarlos, o con si los honorarios percibidos contemplan esas modificaciones o no y si estos son acordes con el trabajo realizado y las responsabilidades adquiridas, entre otros.&lt;/p>
&lt;p>Pero ese debate lo dejaremos para otra ocasión o para los comentarios.&lt;/p>
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Este post fue escrito originalmente para el &lt;a href="http://blogfundacion.arquia.es/2018/04/reflexiones-sobre-la-necesidad-de-regular-o-no-la-obligatoriedad-de-usar-bim-en-obra-publica/">Blog de la Fundación Caja de Arquitectos&lt;/a>
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&lt;section class="footnotes" role="doc-endnotes">
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&lt;p>Ya en este artículo de 2009 abogaba por las ventajas de utilizar BIM frente a CAD (ahora matizo: por lo menos para proyectos de edificación, sobre todo si es obra nueva): &lt;a href="http://www.carloscamara.es/blog/2009/01/08/del-cad-al-bim/">http://www.carloscamara.es/blog/2009/01/08/del-cad-al-bim/&lt;/a> &lt;a href="#fnref:1" class="footnote-backref" role="doc-backlink">&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a>&lt;/p>
&lt;/li>
&lt;li id="fn:2" role="doc-endnote">
&lt;p>A diferencia de los archivos rvt o pln, definidos y controlados en exclusiva por Autodesk y Graphisoft respectivamente, IFC organiza el modelo de datos (esto es, la manera en que se almacena la información) en un formato estándar y abierto desarrollado por el consorcio sin ánimo de lugro Building Smart orientado a favorecer el OpenBIM. Dadas esas características y al hecho de que no depende de ningún fabricante de software se garantiza, por tanto, que la información pueda intercambiarse entre distintos softwares de BIM sin que haya intereses ocultos para favorecer uno en detrimento de otro. &lt;a href="#fnref:2" class="footnote-backref" role="doc-backlink">&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a>&lt;/p>
&lt;/li>
&lt;/ol>
&lt;/section></description></item><item><title>Sobre criterios, tecnologías, ciudades y arquitectos ¿Quién decide cómo es la ciudad en la era digital?</title><link>https://carloscamara.es/blog/2017/09/30/sobre-criterios-tecnologias-ciudades-y-arquitectos-quien-decide-como-es-la-ciudad-en-la-era-digital/</link><pubDate>Sat, 30 Sep 2017 21:07:09 +0100</pubDate><guid>https://carloscamara.es/blog/2017/09/30/sobre-criterios-tecnologias-ciudades-y-arquitectos-quien-decide-como-es-la-ciudad-en-la-era-digital/</guid><description>&lt;p>En los dos artículos anteriores hemos hablado de dos casos que evidencian las relaciones existentes entre espacio digital y espacio físico. En ambos subyacía la misma pregunta: &lt;strong>¿Puede una aplicación web o un servicio &lt;em>online&lt;/em> afectar la dimensión física de una ciudad?&lt;/strong> Y también una primera tentativa de respuesta afirmativa: &lt;strong>el uso de datos geoespaciales de distinta naturaleza permite tomar decisiones que condicionan el espacio físico&lt;/strong>, como por ejemplo identificar los lugares donde ubicar comercios o qué lugares son dignos de ser visitados, con la consiguiente actividad económica, constructora (y a veces gentrificadora) que se deriva de ello.&lt;/p>&lt;/p>
&lt;p>Otros ejemplos podrían ser los de aplicaciones como la plataforma abierta &lt;a href="http://fixmystreet.org/">&lt;strong>fixmystreet&lt;/strong>&lt;/a> que permite crear aplicaciones para que la ciudadanía informe de &lt;strong>problemáticas relacionadas con el espacio público&lt;/strong> de su ciudad (como por ejemplo semáforos estropeados, firmes en mal estado…), &lt;a href="https://wheelmap.org/map">&lt;strong>wheelmap&lt;/strong>&lt;/a> para mapas de &lt;strong>accesibilidad&lt;/strong> en silla de ruedas o las &lt;strong>plataformas participativas&lt;/strong> de toma de decisiones de Ayuntamientos como el de &lt;a href="https://decidim.barcelona/">Barcelona&lt;/a> o &lt;a href="https://decide.madrid.es/">Madrid&lt;/a>. Ya a mayor escala estarían todas las actuaciones de &lt;em>smart-cities&lt;/em> impulsadas conjuntamente por Ayuntamientos y empresas tecnológicas que infraestructurizan el espacio público para recabar datos que permitan la toma de decisiones en pos de ciudades más eficientes.&lt;/p>
&lt;p>Esta nueva situación a su vez plantea otras preguntas: si, efectivamente&lt;strong>, lo urbano puede ser transformado por lo digital, ¿quién está tomando estas decisiones? Y más importante aún: ¿Qué criterios las rigen?&lt;/strong>&lt;/p>
&lt;p>A menudo, la mayoría de estas aplicaciones y servicios están realizadas por &lt;em>startups&lt;/em> formadas por desarrolladores o por empresas consolidadas de sectores tecnológicos que, a través de una &lt;strong>visión eminentemente tecnológica y comercial&lt;/strong>, buscan el beneficio económico a partir de la explotación de un negocio muy lucrativo: el del &lt;em>big data&lt;/em> y los datos georreferenciados[^1].&lt;/p>
&lt;p>Aunque pueda parecer que la motivación sea la misma que hace años (la ciudad se ha transformado en un objeto de consumo mercantilizado a través de la promoción inmobiliaria[^2]), ahora ha adoptado formas mucho más sutiles.&lt;/p>
&lt;p>Por un lado, la ordenación de la ciudad ya no se realiza en función de la construcción de equipamientos clave, con criterios sociales o de equidad, sino, también, a partir dos nuevos mecanismos: el análisis de geodatos (por ejemplo en función de donde hay mayor densidad de fotografías en Instagram[^3], dónde están las &lt;em>pokeparadas &lt;/em>…) y a través de la utilización de &lt;em>apps&lt;/em> y servicios para modificar hábitos de las personas y potenciar determinadas zonas&lt;/a>.&lt;/p>
&lt;p>En el &lt;a href="http://blogfundacion.arquia.es/2016/10/pokemon-go-o-cuando-lo-urbano-se-convierte-en-el-umbral-entre-lo-digital-y-lo-fisico/">primer artículo de la serie&lt;/a> apuntábamos como aplicaciones aparentemente inocuas como un simple juego puede ser utilizado para fines mucho más oscuros y comerciales.&lt;/p>
&lt;p>En contraposición, en el&amp;nbsp;&lt;a href="http://blogfundacion.arquia.es/2016/12/el-mapa-no-es-el-territorio-pero-hacer-mapas-puede-transformarlo/">segundo artículo&lt;/a>&amp;nbsp;vimos cómo las iniciativas, aplicaciones y propuestas autogestionadas basadas en la participación y el conocimiento local y sin ánimo de lucro, pueden servir como mecanismos de protesta o tomas de medidas para compensar carencias de la ciudad. Para ello utilizan las mismas tecnologías, pero, sobre todo, se basan en procedimientos y licencias abiertas que garantizan que tanto los datos como las posibles aplicaciones que puedan derivarse no sean propiedad exclusiva de unos pocos.&lt;/p>
&lt;p>Ante esta situación, la hegemonía del arquitecto urbanista está claramente cuestionada. Si anteriormente las decisiones relativas a las ciudades se tomaban por parte de políticos y técnicos municipales que luego se traducían en planeamiento para materializar dichas visiones, actualmente está claro que hay muchos más agentes en juego. Ya sea por ignorancia, desconocimiento o porque no se nos ha invitado, &lt;strong>los arquitectos hemos estado hasta ahora alejados de este tipo de foros, pero en nuestra mano está reivindicarnos como pieza clave -en tanto que técnicos, pero también como ciudadanos- en estas nuevas formas de transformar el espacio urbano.&lt;/strong> Y, sobre todo, reivindicar la utilización de criterios tan denostados, pero necesarios para las ciudades, como son la equidad, la habitabilidad o la historia (que no la visión falsamente historicista), que compensen el desequilibrio producido por reducir todas las decisiones a criterios económicos, tecnológicos y de eficiencia.&lt;/p>
&lt;p>La buena noticia es que abre un panorama de nuevos retos y oportunidades para contribuir a la madurez de estas tecnologías y aplicaciones locativas que aúnan lo físico y lo digital en la que ciudades y ciudadanos salgan beneficiados.&lt;/p>
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Este post fue escrito originalmente para el &lt;a href="http://blogfundacion.arquia.es/2017/09/sobre-criterios-tecnologias-ciudades-y-arquitectos-quien-decide-como-es-la-ciudad-en-la-era-digital/">Blog de la Fundación Caja de Arquitectos&lt;/a>
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